Madrid-Amsterdam-Toronto

5/08/09

Puntualísimas en el vestíbulo del hotel; pasotilla el conductor del microbús. Coloca primero las maletas de los de la T4 y luego las de los de la T2 (nosotras), para tener facilidad al sacarlas. Esperamos a dos individuos que se han dormido que ni se disculpan al entrar en el bus.

Llegamos a la T2 y vamos a envolver en plástico  las maletas… ¡casualidad! justo en el cambio de mozo que se dedica a ello. Son ya las 6 de la mañana y… todo dios pasando de todo…

Por fin conseguimos tener las maletas con el plastiquito protector y vamos a buscar la tarjeta de embarque. La conseguimos tras una larga fila… ¡Cuánta gente madruga para viajar! Nos vamos a desayunar… embarcamos… salimos hacia Amsterdam. Tenemos por delante unas dos horas hasta llegar a Holanda.

Llegamos tras un viaje plácido, tranquilo, perfecto. Hemos de pasar de una punta a otra para coger el avión a Toronto. Las maletas van directas de Madrid a Toronto, por lo que no nos tenemos que preocupar por ellas. Mientras buscamos la T3, nos encontramos con un chico que va a la boda de un amigo en Toronto. Nos explica que es de Sevilla y que hacen la despedida en Las Vegas.

Visualizamos la T3 en la otra punta (“allá en lontananza”). Por fin llegamos y el chico se queda leyendo allí y nosotras decidimos andar y mirar tiendas porque ya hemos estado 2 horas y pico sentadas y nos quedan otras 8 horas a Toronto. Vamos hacia atrás en el camino ya hecho y ¡oh! Las dos vemos una chaqueta que nos gusta. Cojo la beige y ella la negra… nos las probamos… Al final las compramos las dos de color beige por 69€. ¡Buena compra! No pesa nada y es monísima.

Volvemos a la T3. Otro control y demás zarandajas…  1hora. Embarcamos y arreando. Nos dicen que el vuelo no es  de 8 horas sino de 7,10 (debemos de tener el viento de cola…) ¡Bien!

La sorpresa es cuando reparten la comida y vemos que, aunque teníamos especificado en el billete de ida y vuelta el menú vegetariano, nos ofrecen menú asiático (según ellos vegetariano asiático ¡con pollo!). Se lo comentamos al “azafato” y nos dice que no le consta y no tienen, además. Le enseñamos el billete. Evita pasar nuevamente por allí. El sobrecargo no aparece y no nos traen la hoja de reclamaciones. Decidimos que escribiremos a la agencia y a KLM, especificando la queja, el comportamiento a bordo del sobrecargo y demás y una fotocopia de los billetes.

Toronto en aterrizaje

Desembarcamos con 6 horas de diferencia; es decir, las 4 de la tarde allí. ¿estarán las maletas allí o en San Petersburgo? “Chi lo sà”. Por si acaso, llevamos una maleta de mano con recambio para las dos (al menos nos podremos cambiar). Por fin salen, en la segunda tanda de maletas por la cinta transportadora. Un chaval negro, algo bebidillo, nos coge las dos y nos las saca de la cinta.

A la salida nos está esperando alguien con un letrerito con nuestro nombre. ¡Qué guiris parecemos! Nos traslada al hotel y, por el camino, nos va contando cosillas de Toronto. En el coche voy mirando y me doy cuenta de que esta entrada podría ser la entrada de cualquier capital europea: Barcelona, por ejemplo.

Entrada Toronto coche1

Nos deja en el hotel y no constamos en la lista. Nos confunden por 3 veces consecutivas con otras chicas con el mismo primer apellido pero que, ni por asomo, se parece el segundo. Enseñamos los pasaportes. Los dos pakistanís que atienden no se aclaran… Les estamos hablando en inglés ¿eh?  Al final nos dan una habitación grande, pero justita de todo lo demás.

Dejamos las maletas y nos vamos a la calle. 18h. (24h en España)… Queremos ya poner el cuerpo a la misma hora de Canadá, lo que supone no dormir cuando normalmente ya lo estamos haciendo. Vamos como “zombies” por el centro de Toronto; el hotel está justo al lado de la arteria principal. Entramos en Eaton, Sears…

Eaton Toronto Galerías Toronto

Saliendo de un centro comercial, nos metemos en el Starbucks coffee , pedimos dos capuccinos y tres porciones de pasteles de chocolate (¡guarras somos!).

Starbucks TorontoDe vuelta al hotel, nos paramos en una plaza con fuentes en el suelo (como hay en cientos de lugares) y pretendemos quedarnos a escuchar una “troupe” familiar de funk; pero nos damos cuenta de que no coordinamos bien la mente con las piernas. A todo esto, eran ya las 22h. (4h. de la madrugada en España). Jet lag total. Nos arrastramos (literalmente)  hasta el hotel.

Por cierto, mi primera impresión de Toronto no es especialmente buena… Me refiero a que la veo descuidada, sucia, incluso en pleno Centro: grandes edificios de cristal, al lado, prácticamente, de casitas típicas absolutamente abandonadas. Igual veo mal por el sueño que me domina; así que decido sacar conclusiones mañana, cuando vaya más despejada por la vida y hagamos una visita más completa.