Mirar

Tenía la oportunidad de volver a mirar ese cuadro… Mirar, no ver. Los cuadros se miran, se hacen propios, se asimilan, se disfrutan sin saber exactamente el motivo de ese íntimo placer  ante la contemplación de un lienzo.

No tengo una preparación académica concreta; no soy una artista; ni siquiera una crítica de arte. Pero sé que me gusta, que me llega una obra en cuanto la miro.

No necesito que nadie me diga que los trazos son X; que los tonos son Y; que el plano escogido es Z… Mi alma, inmersa y navegando entre esos trazos, tonos y plano, ya se encargará de transmitirme lo que le ha estado grabando, a base de sensibilidad, cada uno de esos aspectos.

El arte es eso:  sensibilidad, no sólo del artista, sino del receptor de la imagen propuesta. Y cada uno de nosotros intuye aspectos distintos que destacan en su interior; porque cada uno es un mundo de percepciones diversas que nos hace únicos y  que una pintura tenga tantas opciones como personas lo contemplen.

Anuncios