Robert Houdini

Aunque ha pasado a la historia como <<Houdini>>, su nombre verdadero era Jean Eugène Robert. Nació en Francia en el año 1805; su gusto por la magia comenzó de manera casual, dado que adquirió unos libros de sobre relojería, pero por equivocación le enviaron unos sobre prestidigitación, que terminaron convirtiéndose en su pasión.

El nombre apellido Houdini, lo recibió tras casarse con la hija de un relojero llamado Josephe Houdin. Comenzó a trabajar en el oficio de la relojería, y en el año 1839 construyó un reloj bautizado <<Crystal Mystery Clock>>, que era capaz de marcar de manera exacta la hora sin descubrir el mecanismo que utilizaba.

En los años sucesivos, comenzó a trabajar en el desarrollo y construcción de autómatas; entre estas creaciones más sorprendentes se encuentran: una muñeca que escribe, un acróbata, una bailarina en la cuerda floja y un hombre que apunta con una escopeta.

Finalmente comenzó a trabajar con lo que realmente era su pasión, el de realizar espectáculos de magia; esto le hizo alcanzar una gran fama y prestigio, siendo incluso contratado por el ejército francés para evitar una revuelta en Argelia; realizando les un truco de electromagnetismo por el cual era capaz de dejar a un hombre sin fuerza, y otro que le hacía inmune a las balas.

Considerado por todos como el padre de la magia moderna, realizó muchas creaciones mecánicas para su espectáculo. Fue además el primer ser humano en utilizar la electricidad en sus trucos, y dejó un gran número de trucos escritos en múltiples libros, que han sido la base del modelo de magia que son empleados en la actualidad.

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Luciano de Samósata

Este escritor Sirio, que vivió en el siglo II de nuestra era, es considerado como uno de los primeros humoristas, ya que sus textos están plagados de sátira. De familia humilde, ejerció como escultor y abogado, y se dedicó a recorrer el mediterráneo dando conferencias, ejerciendo de sofista ambulante, finalmente se estableció en Atenas.

La mayoría de datos biográficos sobre este personaje, parten de fuentes ficticias, así que es difícil establecer un perfil del mismo, pero en donde sí que se puede establecer una imagen de él, es en su obra literaria, en donde destaca por su ironía, que ha hecho que tenga imitadores en todas las épocas.

Pero sin duda alguna, lo más llamativo dentro de su producción literaria, se encuentra en que fue un pionero en lo que se conoce como ciencia ficción, ya que en sus <<Relatos Verídicos>>, en el que deja claro que todo es inventado, nos relata un viaje a la luna, en el que un barco, navegando más allá de las columnas de Hércules, consigue llegar a una isla, en la que se encuentran estelas de que allí estuvieron los personajes mitológicos Dionisio y Hércules, para ser arrastrados por un viento y vapor de agua, en barco hasta la luna. La luna la describe como un reino repleto de animales fantásticos, y que estaba en guerra con el sol, y que al vencer estos a los de la luna, les habían quitado la luz del sol, construyendo un muro. También hace una descripción detallada de la morfología y costumbres de hombres que habitaban la luna, en donde la imaginación y la ficción relucen con luz propia.

Aunque no tiene un sentido lógico lo que se cuenta, sí que se puede establecer como referente, para lo que sería en el futuro el género de la ciencia ficción, ya que es sorprendente como en el siglo II, alguien soñaba con un viaje a la luna y con la existencia de vida en otros planetas o satélites.

Diego Corrientes

Fue un bandolero español, nacido en Utrera, provincia de Sevilla, a mediados del siglo XVII, que se convirtió en leyenda popular, ya que repartía todo lo que robaba a la gente pudiente, entre los mas pobres. Era cuatrero, robaba ganado en las grandes fincas, y lo conducía a Portugal o a otros lugares, en donde lo vendía.

Rápidamente ganó fama, y esto hizo que el rey Carlos III, ordenase al Juez Francisco de Bruna su captura en 1870, ofreciendo cien monedas de oro por la entrega de su cuerpo vivo o muerto. Se cuentan numerosas anécdotas sobre este bandolero, cuyo juego era burlarse de su máximo perseguidor, Francisco de Bruna, a quien se lo encontró en alguna ocasión en los caminos, obligándole a atarle los cordones de los zapatos. Incluso en cierta ocasión, se personó en el despacho del juez, y le dijo: <<¿Es verdad que ofrecen tal cantidad de dinero por Diego Corrientes?>>, y tras confirmárselo el juez, le sacó un trabuco y le dijo:<<Pues entrégame ese dinero que yo soy Diego Corrientes>>.

Finalmente fue apresado, y aunque no se le pudo demostrar ni una sola muerte, fue ejecutado en Olivenza en 1781, tras su muerte, fue descuartizado, y sus miembros y cabeza expuestos en los cruces de caminos, para de esta manera mandar un mensaje a aquellos bandoleros que andaban sueltos, de que acabarían de esa manera si se enfrentaban con la justicia.

El Tragabuches

 Este fue el sobrenombre que llevo uno de los mas celebres bandoleros de principios del siglo XIX, que anduvo por sierra morena; Su verdadero nombre era el de José Mateo Balcázar Navarro. Este apodo le venía de su padre, quien se decía que se comió un burro recién nacido en adobo <<llamados buches en Andalucía>>.

El tragabuches había querido ser torero,  incluso intento salir adelante como cantautor, yendo a torear a un pueblo, tuvo un accidente con el caballo, por el cual se lastimo un brazo, esto le hizo regresar a su casa antes de lo previsto, y encontró a su mujer en brazos de otro, aunque estaba herido, degolló al amante de su mujer, y asesinó posteriormente a su mujer arrojándola por la ventana. Esto le obligó a huir al monte y a convertirse en bandolero, en donde estuvo junto a los siete niños de Écija, incluso estuvo en la cuadrilla del tempranillo. Desde esa época no se supo nada mas de él, desconociendo de esta forma cuando se produjo su muerte.

El profesor Fassman

Este curioso personaje, nació en el pueblo leridano de Sort, un lugar marcado desde hace tiempo por la suerte. Su verdadero nombre era José Mir Rocafort, y se cuenta que aprendió de la mano del último gran <<bruixot>>, llamado Buraut, todo lo relativo a la sanación  y adivinación.

Desde el comienzo, intentó acercarse más a las dotes de mentalista, que a las de sanador. Se formó como perito mercantil, para posteriormente ampliar sus estudios en París en el instituto metapsíquico, en donde dejó muestras de sus grandes virtudes como hipnotizador; incluso hoy en día es considerado por muchos como el mejor hipnotizador de todos los tiempos.

Posteriormente regresó a España, y bajo el seudónimo de  profesor Fassman comenzó a actuar en un circo, con un número de ilusionismo y magia. Unos años después trabajó en un teatro en Barcelona como hipnotizador; este trabajo le catapultaría a la fama mundial. En los años sesenta dejaría el espectáculo para dedicarse al hipnotismo terapéutico, aplicando estas cualidades en el campo de la sanación.

Miguel de Piedrola Beaumont

Fue un vidente español del siglo XVI que estuvo envuelto en uno de los grandes episodios de conspiración de la historia de España. Se sabe que fue soldado de fortuna, que se hizo conocido por su gran maestría con la espada, en los tercios de Juan de Austria; además se especializó en la profetización de hechos a través de sueños y visiones, tales como la muerte del papa Gregorio XIII.

Felipe II confiaba en estas predicciones, y lo salvó de la manos de la inquisición, para ponerlo a su servicio. Es ya en Madrid en donde conoce a personas muy influyentes de la corte, ya que era muy reclamado por sus predicciones. Una de estas personas en Lucrecia de León, una dama de la corte madrileña que tambien era vidente. Ambos profetizaron una catástofre política en España, provocada por el rey, que hará que los moriscos se subleven, y provoquen la caída de la iglesia católica y el derrumbamiento del reino de España. Al parecer, solamente unos pocos españoles “auténticos” <<entre los que se encontraría el ilustre Juan de Herrera>>, sobrevivirían escondidos en la cueva toledana de Sopeña, encabezados por Miguel Piedrola, descendiente de los reyes navarros, que conduciría a España a un nuevo amanecer y esplendor imperial.

Esta conspiración fue conocida por los agentes del monarca, quien mandó encerrar al vidente en un castillo de por vida. Desde ese momento nada más se supo de tan singular personaje.

Enrique de Villena, el mago

Este personaje tan misterioso del siglo XIV, fue ordenado caballero de la orden de Calatrava y estuvo emparentado con la casa real. Nieto bastardo de Enrique II de Castilla por parte de madre y de la casa de Aragón por parte paterna.

Dice la leyenda que su formación mágica la aprendió del propio Satanás, del cual recibió sus conocimientos en nigromancia y hechicería, en la cueva bajo la iglesia de San Cipriano de Salamanca. Enrique, junto a otros seis estudiantes más, estuvieron durante siete años aprendiendo estos conocimientos; al terminar este periodo Satanás eligió  a Enrique para que se quedase como becario, pero éste se escapó escondido y como venganza el diablo le quitó la sombra.

Si nos alejamos de la leyenda, Enrique fue una persona muy respetada por su enorme erudición; poseía una de las mayores bibliotecas privadas, en ella había todo tipo de libros relacionados con los saberes ocultos. Además escribió muchos tratados sobre estos saberes, como el que le encargó el rey Juan II de Castilla, <<Tratado de aojamiento>>, en el que trataba el mal de ojo.

En unos tiempos en los que estos temas no estaban muy bien vistos, nunca pudo hacer ostentación de sus conocimientos de manera pública. Al morir, Juan II mandó quemar de su biblioteca cualquier libro relacionado con la magia. El dominico que se encargó de esta tarea, se cuenta,  se guardóalgunos ejemplares; nunca se sabrá si por interés crematístico o de conocimientos.

Nicolás Flamel

Fue un alquimista francés del siglo XIV, aunque también desempeñó múltiples labores, como las de: escribano público, copista y librero jurado, y sobre el que se ha creado un gran número de leyendas en torno a su vida.

En sus primeros años de vida, Francia se encontraba sumida en la guerra de los cien años, y había sufrido importantes derrotas, además la peste negra había diezmado la población y había devastado los campos. Flamel se instaló como librero jurado en París.

Cuenta la leyenda que una noche se le apareció un ángel en un sueño, el cual llevaba un libro, en cuya portada había unos caracteres extraños que no supo leer. Unos días más  tardes, entró en su tienda un hombre de aspecto poco corriente y con un libro, del que necesitaba deshacerse de manera rápida por motivos económicos. Flamel supo reconocer a ese hombre como aquél que había visto en el sueño unos días antes. El libro llevaba por titulo <<El libro de Abraham el judío>>, y sin vacilar ni un momento le compró el libro.

Una vez adquirido el libro, se percató que era incapaz de entender su contenido, por lo que se dedicó en los siguientes años en aprender todo lo que le fuese necesario para poder leerlo. Esto le llevo a realizar un gran viaje para aprender de los grandes maestros sobre la cábala; así llegaría a España, en donde empezó a aprender hebreo. Poco después conoció en la ciudad de León al <<Maestro Canches>>, quien identificó el libro como el <<Aesch Mezareph>> del Rabí Abraham. Y le enseñó el lenguaje y simbolismo para poder entender el texto. Se dice que el libro entre otras cosas contenía el secreto de la piedra filosofal. Posteriormente viajaría a Italia en donde se sabe que se instaló en Bolonia.

Una vez adquirido todos los conocimientos necesarios para entender el libro, regresó a París; a su vuelta consigue transformar media libra de mercurio en plata. Algunos dicen que un tiempo más tarde ya conseguía convertir el mercurio en oro. Lo que sí que se sabe con certeza es que consiguió de manera bastante efímera adquirir una enorme fortuna, que supo emplear para hacer una serie de labores benéficas, como fue la edificación de hospitales y la ayuda a los pobres.

También se afirma que el rey francés Carlos VI le contrató para suministrar oro a la reserva monetaria francesa. Otra leyenda nos habla que en esa época elaboró también una tintura, gracias a la cual él y su mujer obtuvieron la inmortalidad.

Murió en el año 1418, aunque en torno a su fin también circula una leyenda como no podía ser de otra manera en un personaje tan misterioso. Puesto que un escritor que hizo una biografía de Flamel, cuenta cómo <<Paul Lucas>>, un viajero francés del siglo XVII, en un viaje que realizó por Asia, conoció a un uzbeco que le aseguró que los verdaderos filósofos conocían el secreto de guardarse mil años de las enfermedades, y al hablarle este Paul del caso de Nicolás Flamel que, a pesar de haber descubierto la piedra filosofal, había fallecido, le dijo:

–         <<Se equivoca, Flamel aún vive; ni él ni su mujer saben lo que  la muerte. Hace tres años los dejé en la India, y es uno de mis mejores amigos>>.

El violinista del diablo “Niccoló Paganini”

El 1782 nacía en Génova este genio de la música <<Niccoló Paganini>>; ya desde pequeño demostró ser un niño prodigio: cuando contaba con cuatro años de edad conocía perfectamente los rudimentos de la música, su padre le compró un violín de segunda mano, y con este instrumento empezó a descubrir aspectos del arte musical.

Con doce años su padre, el señor Paganini, comerciante mal habido y ambicioso, le dijo: <<Nicolás, tú vas a ser el mas grande violinista del mundo, de mi cuenta corre>>. Le envió al maestro Alessandro Rolla para que siguiese sus lecciones, y quedó sorprendido viendo cómo Niccoló a los pocos días seguía a primera vista un concierto. El maestro no pudo más que decirle <<Has venido a aprender; pero no tengo nada que enseñarte>>.

Niccoló Paganini era flaco, alto, erguido, con las manos que parecían llegarle hasta las rodillas; de trajes deshilvanados, en jirones muchas veces, su larga melena revoloteaba al mismo tiempo que su arco describía parábolas en el aire. Era sorprendente contemplar cómo podía tocar tan genialmente. Sus largos dedos se comían el violín. A los diecinueve años de edad se enamoró de una señora adinerada, mucho mayor en edad que él, y estuvo a punto de abandonar la música para dedicarse a la agricultura, pero al final esta fiebre amorosa pasó y regresó al mundo de la música.

En aquellos tiempos de inicios del siglo XIX, los intérpretes intercalaban en sus conciertos números, y en una de estas actuaciones se produjo la siguiente anécdota:

Estando en Ferrara, una bailarina llamada Pallerini, había cantado en sustitución de la soprano Marcolini, quien se encontraba indispuesta, los espectadores reaccionaron con silbidos. A Paganini le tocaba la actuar a continuación, y se propuso vengarla. Cogió su violín y comenzó a imitar el trino de los pájaros, el grito de distintos animales y para concluir el rebuznar del asno, y dijo: <<Esta es la voz de aquellos que han silbado a Pallerini>>.Como consecuencia de este acontecimiento le obligaron a pedir disculpas, y nunca más volvería a tocar en Ferrara.

Fue tan virtuoso en el manejo de este instrumento, que pronto empezó a correr una leyenda a su alrededor, la cual decía que había matado a un rival y fue condenado por ello a presidio, y que él había pactado con el diablo entregándole su alma a cambio de la libertad y de adquirir esa maravillosa técnica con el violín; El vulgo creía esa leyenda, y había quien aseguraba haber visto al diablo junto al violinista ayudándole en los momentos difíciles. Todos habían oído hablar de él, no sólo los cultos; hasta los mendigos y las prostitutas compraban sus entradas apenas se anunciaba que tocaría Niccolò Paganini.

A Paganini la vida le sonreía por donde pasaba, su presencia impactaba a las mujeres al punto de arrojarse a sus pies. Y si no bastaba con su glamour, ahí estaba su manera de tocar el violín. Una dama que se resistía a amarlo, que se encerraba en su habitación y que había dado órdenes de que bajo ninguna circunstancia se dejara entrar a Paganini en su casa, el virtuoso se las ingenió para llegar hasta el balcón de la alcoba e improvisar una sonata para ¡una sola cuerda! Cuando la dama se percató de la hazaña con el violín, le hizo un lugar en su cama al genio. Así transcurrían esos años, de mujer en mujer, de cama en cama. Era lo que más le atraía, junto con el dinero para gastarlo, para jugarlo. Tal vez porque durante su niñez había padecido pobreza y miseria, dinero que caía en sus manos dinero que gastaba. Y con la misma prontitud volvía a gastar más. Con la ventaja de que a veces ni en violines gastaba. Alguna vez que iba a tocar a un palacio y se le olvidó su propio instrumento; el anfitrión, de cuna noble y filántropo, extrajo su Guarnerius personal de la vitrina donde lo tenía a la vista de todos, y se lo prestó a Paganini para que saliera del aprieto. Después de que el violinista hubo tocado, el príncipe, duque, marqués o lo que haya sido, no fue capaz de guardar el violín en su sitio y se lo regaló.

Se cuenta que a Paganini no le sentaba bien que le invitasen a comer para luego tener que tocar alguna pieza a sus anfitriones, al invitarle le decían: <<No olvide el violín>>, a lo que respondía: <<Mi violín no come nunca fuera de casa>>.

Paganini contrajo matrimonio con la cantante Antonia Bianchi, con la que tuvo un hijo al que llamó Aquiles.

También se nos cuenta una anécdota de él, por la que estando en Milán, pasó por una calle, en la que le atrajo un olor a pescado frito que venía de un local, cuando se disponía a entrar con su violín en mano, el dueño de aquel restaurante le indicó que estaba prohibida la entrada a músicos ambulantes, por lo que no pudo comer pescado frito aquel día.

Posteriormente anduvo por París en donde cosechó numerosos éxitos y triunfos, en esta ciudad a orilla del Sena. Una noche tuvo que alquilar un coche para que le llevase al lugar del concierto, al llegar al punto de destino le preguntó al cochero:

–         ¿Cuánto le debo?

–         Veinte francos

–         ¿Veinte francos? ¿Tan caros son los coches en París?

–         Mi querido señor – respondió el cochero, que le había reconocido-. Cuando se ganan cuatro mil francos en una noche por tocar con una sola cuerda, se pueden pagar veinte por una carrera.

Paganini se enteró por el portero de la sala del precio justo y volvió al coche y le dijo:

–         He aquí dos francos que es lo que le debo; los otros dieciocho se los daré cuando sepa conducir el coche con una sola rueda.

Sobre su muerte corrieron muchas versiones. Una de estas asegura que el sacerdote que le atendía en sus últimos momentos, le preguntó qué contenía el estuche, a lo que Paganini le contestó levantándose de la cama: << ¡El diablo! ¡Esto es lo que contiene, el demonio!>>, y cogiendo el violín en sus manos se puso a tocarlo hasta que lo lanzó contra la pared, expirando al tiempo que el violín se destruía. La historia es falsa, ya que dicho violín se conserva en el museo de Génova.

Niccoló Paganini falleció en Niza, Francia, el 27 de mayo de 1840; pero el obispo de Niza negó el permiso para su entierro y su ataúd permaneció varios años en un sótano. La fama que se había tejido alrededor de su persona y su talento, forjados en un posible pacto con el demonio, fue determinante en esta decisión eclesiástica, sobre todo debido a que el propio Paganini rehusó acercarse a la Iglesia y desmentir aquellos comentarios. Solamente en 1876 fue permitido el funeral y sus restos se transfirieron al cementerio en Parma.