El oso y Madrid

La sierra de Madrid y sus alrededores siempre han estado envueltos en leyendas y en presencias de osos en su antigüedad. Numerosos escritos atestiguan que hasta el segundo cuarto del siglo XVI la sierra de Madrid albergo oseras; al parecer el último monarca en cazar osos en el monte de El Pardo fue Felipe II.

Este animal además junto al madroño es el emblema de la ciudad de Madrid, si bien osos se conoce que había en su sierra, el madroño que es una especie de la Europa meridional, y se duda sobre la presencia de esta variedad autóctona en Madrid.

Una de las muchas leyendas que se cuentan sobre este animal, tuvo lugar en la pedriza y como protagonistas a los reyes católicos. Fernando e Isabel se encontraban de cacería en la pedriza, y fueron sorprendidos por la presencia de un oso hambriento. Rápidamente los perros comenzaron a rodearle para intentar echarle, y la guardia real comenzó a lanzarle flechas y lanzas; el oso con sus garras devolvía todos los objetos que le iban lanzando, esto hizo que la guardia se quedase petrificada y que el oso aprovechase ese momento para emprender la huida hacia su osera.

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El grito más fiero

Se cuenta que cuando Jean de Bethencourt llegó a El Hierro, vivía en la isla un bimbache llamado Ferinto, el cual se convirtió en el tormento de los conquistadores. Jamás los dejaba tranquilos y los hostigaba continuamente. Por mucho que los extranjeros perseguían a Ferinto, su agilidad era tal que no lograban atraparle. Un día este herreño fue traicionado por alguno de los suyos y los europeos rodearon su guarida, con la intención de prenderle.

Sin embargo, Ferinto los oyó llegar y logró huir hasta el borde de un profundo barranco, cercano a Valverde. De poco le sirvió a Ferinto su huída, porque sus enemigos estrecharon aún más el cerco, hasta que se vio totalmente perdido. Mientras que a sus espaldas estaban los castellanos, bajo sus pies se abría un horroroso abismo. Comprendió que una caída podría ocasionarle la muerte. A pesar de todo, reflexionó Ferinto, ¿qué es la vida, cuando se ha perdido la libertad? ¿Para qué sirven el aire que nos rodea, las aguas que los dioses destilan de los árboles sagrados o las montañas con sus misterios si todo eso es ultrajado, despreciado y deshonrado por gentes que vienen a tratarnos como esclavos?,  ¿De qué sirve mi vida si mi voluntad se trunca a cada paso ? ¿No es mejor morir despeñado y convertir mi muerte en un acto liberal? .

 

Ferinto cogió aliento. Flexionó sus  poderosas piernas, salto… Y, superando cualquier expectativa, logró llegar al otro lado del cauce, poner sus pies en el lugar que hoy se conoce como El Salto del Guanche. Sin embargo, de nada le sirvió. Allí también le esperaban los conquistadores con las armas prestas. La desesperación de ver su libertad perdida impulsó al bimbache a gritar. Lanzó un grito tan fiero, tan grande, tan alto que atravesó la isla, sobre pinares, barrancos y volcanes, hasta llegar a La Dehesa, en el otro extremo de El Hierro, donde su madre, al escuchar su potente voz, dijo con tristeza: ¡ Mi hijo ha sido vencido !.

 

La puerta de la justicia

Cuenta una leyenda sobre la puerta de la Justicia, relacionada con la construcción misma de la Alhambra. Siempre se ha hablado de la dedicación puesta en la construcción de la Alhambra, tanto en lo decorativo como en lo arquitectónico. Se asegura que tan sumamente recia era su construcción que, aún recibiendo el ataque de mil ejércitos enemigos, jamás caería. Así pues, el día que la llave del arco interior de la Puerta de la Justicia y la mano de su arco exterior se unan, es decir, si la Alhambra cae, será porque ha llegado el fin del mundo.

Otra leyenda cuenta sobre el Arco de la Justicia, que tal era la magnificencia de esta entrada a la Alhambra, que se aseguraba que ningún caballero, montado a caballo con su lanza, podría tocar con la punta de ésta la mano esculpida en lo alto del arco exterior. Tan seguros estaban de ello, que aseguraban que quien lo consiguiese conquistaría el trono de la Alhambra.

Santa Claus

El origen de Santa Claus proviene de un santo de la antigua Turquía que vivió en el siglo cuarto de nuestra era; se llamaba Nicolás de Bari y era un sacerdote alto y delgado. Según cuenta la leyenda, en cierta ocasión uno de sus vecinos se encontraba apurado económicamente, y no podía pagar la boda de su hija. Nicolás se enteró de aquello, y entró sigilosamente de noche en la casa de aquel vecino, dejando junto a la chimenea, tres bolsas con monedas. Aquel vecino pudo celebrar el enlace de su hija, y desde aquel momento se popularizó la costumbre de intercambiar regalos para la navidad.

Posteriormente, en el año 1863, un caricaturista norteamericano dibujó a Santa Claus, regordete y con barba blanca, quedando ya para siempre representado con este aspecto risueño y simpático.

La puerta del infierno

Cuenta una vieja leyenda que Lucifer vivió en una cueva situada a los pies del monte abantos, poco antes de su destierro al infierno, subió a la cumbre para contemplar el paisaje, y al ver las maravillosas vistas que se apreciaban y que ya no vería, se entristeció enormemente y lleno de ira arrojó una gran bola de fuego contra la tierra, que hizo que se abriese un gran agujero en el suelo.

De esta manera quedo abierta una de las siete entradas al infierno, quedando desde ese momento la zona maldita. Todo esto cambio cuando un rey ordenó a los arquitectos, alquimistas y magos, la construcción de un monasterio encima de esa puerta, con el fin de tapar la salida del diablo cuando quisiera.

Años más tarde a su construcción, un rayo incendió parte del monasterio, y hay quien vio la figura del diablo lanzando truenos contra las firmes paredes de la iglesia. La leyenda asegura que hoy en día aun se puede oír los ladridos del cancerbero infernal en los sótanos.

Doramas

Doramas fue un guerrero canario de finales del siglo XV, miembro de la resistencia aborigen en la isla de Gran Canaria ante la invasión de la Corona de Castilla acometida por los Reyes Católicos. Originario de Telde, pertenecía a la clase social de los axicatnas (trasquilados), como los aborígenes canarios conocían a los plebeyos. Estos debían llevar el pelo corto, no como los nobles, que lo llevaban largo y gozaban de ciertos privilegios.

Doramas era un apodo, que significaba «el de anchas narices». Este héroe de popular participó activamente en la defensa de la isla  en 1478. Es nombrado noble por el Guanarteme (nombre que los aborígenes canarios daban al rey) y se traslada al reino de Gáldar, al norte de la isla. En esa época la isla de Gran Canaria estaba dividida en dos reinos, el sur Telde y el norte, Gáldar. Lideró un destacamento ubicado en la zona norte que ofreció gran resistencia al invasor en la montaña Doramas, que actualmente lleva el nombre en su honor. Cosechó gran éxito como caudillo del ejército canario, lo que le convierte en un líder carismático entre la resistencia aborigen.

 Doramas ganó fama en la guerra, por lo que el capitán castellano Pedro de Vera pone en marcha una campaña decisiva contra él, atacándolo en los mismos lugares donde residía. El 20 de agosto de 1481 se entabló una dura batalla en la región de Arucas en la que, tras una intensa batalla, Doramas cayó herido de una lanzada, falleciendo a continuación. Según la tradición oral recogida por diversos autores, fue el propio Pedro de Vera quien clavó su lanza a Doramas por la espalda tras la derrota de un caballero castellano a manos de Doramas en lucha singular. Su cabeza decapitada se exhibió por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, como escarmiento a la población aborigen, una vez concluida la batalla de Arucas el 30 de noviembre de 1481 entre los guerreros del caudillo y las tropas del general castellano Pedro de Vera. Gran Canaria se incorpora el 29 de abril del año 1483 a la Corona de Castilla.

El ciprianillo

Este libro fue uno de los más buscados de la antigüedad; fue uno de los perseguidos por la inquisición, y por el cual la gente estaba dispuesta a arruinarse o a caer en la locura con tal de conseguirlo.

Su autoría se le atribuye a Cipriano de Alejandría, santo y mago de gran prestigio. En esta obra se revelan una serie de conocimientos, así como de encantamientos y la localización de importantes tesoros enterrados entre Galicia y Portugal. La leyenda situó durante mucho tiempo a este libro escondido en uno de los sótanos de la catedral de Santiago, para protegerlo de un posible robo.

No se ha tenido noticias de que se hubiese encontrado algún tesoro gracias a él; el éxito del libro en su época fue tal, que no faltaron los que intentaron hacer negocio sacando falsificaciones del mismo.

La leyenda de la peña foratata

El  pico más vistoso del Valle de Tena entre Formigal y Sallent, es la peña Foratata, los escaladores aseguran que está tan hueco por dentro que parece una puerta abierta al fondo de la tierra.

Sobre esta peña circula una leyenda que nos cuenta como hace mucho tiempo, en el valle habitaban dos dioses llamados Anayet y Arafita, eran los más pobres y honrados del lugar, pero no les importaba porque tenían una hija inteligente y de gran belleza llamada Culibillas.

Esta joven recibía numerosas ofertas de matrimonio, pero siempre las rechazaba para vivir al lado de su familia y de los animales del bosque; Balaitus que era el gran dios del Pirineo, fuerte, poderoso y temido, se enamoró de ella. Este Dios manejaba las tormentas y los rayos; las montañas temblaban cuando se enfadaba y descargaba su ira. Culibilla lo rechazó como a cualquier otro pretendiente y Balaitus juró raptarla, llegado el momento la diosa gritó: << ¡A mí todas las hormigas!>>, lo que provocó que apareciesen en el acto millones de hormigas blancas y comenzasen a cubrirla, Balaitus horrorizado ante la imagen emprendió su huida. Culibilla quedó tan agradecida que quiso guardar en su corazón a todas las hormigas blancas, y se dio muerte clavándose un puñal en el corazón.

Se cuenta que su pecho es ahora la peña Foratata, y aseguran los habitantes del lugar, que al pasear por el valle aún se escuchan los latidos de la diosa, y  que no se ha vuelto a ver ni en Formigal ni en Sallent una sola hormiga blanca, ya que todas habitan en el corazón de Culibilla.

La leyenda del pozo amargo

Esta es una de las leyendas de amores imposibles que se cuentan de la ciudad de Toledo. Noche tras noche se veían en secreto. Procuraban burlar toda vigilancia que acechara en sus encuentros. Y así estaban juntos; tan sólo la luna era cómplice de sus miradas.

Él, Fernando, había acudido presuroso tras salir de su casa sin ser visto. Aguardaba a que su madre, doña Leonor, comenzara el rezo del santo rosario, como tenía por costumbre al anochecer. Ya los criados de la noble casa también habían empezado a cerrar los portones de las estancias.

Era entonces cuando Fernando emprendía sigilosamente su camino hacia casa de la joven Raquel, hija de un acaudalado judío. Vivía casi recluida en su palacete. La rigidez del padre marcaba las normas en la casa. Quizás al hebreo le hubieran llegado rumores. Acaso tuviera noticias sobre cierto joven cristiano. Leví no aceptaría amores prohibidos por la ley y menos admitiría traiciones en su casa. Por eso custodiaba y hacía custodiar las horas de su hija.

Cuando llegaba la noche y todos dormían, Raquel esperaba impaciente tras las verjas de sus habitaciones. Al oír la señal, corría a los jardines que Fernando una vez más había conseguido conquistar. Y allí, de nuevo, se declaraban su amor.

Algo se oyó entre la maleza del jardín. Un crujir de hojas secas rompió el silencio. Fernando y Raquel se miraron sorprendidos. Los dos jóvenes permanecían mudos. Miraron a su alrededor inquietos; todo era calma. Aguardaron no obstante unos segundos: los ojos y los oídos alerta y el corazón agitado… más el silencio de la noche les reconfortó de nuevo. No se atrevían aún a hablar, pero se sonrieron y ella suspiró aliviada cerrando los ojos de Fernando. Raquel se estremeció; sintió cómo se escurrían de entre sus dedos las manos de su amado y vio caer lentamente su cuerpo herido.

A Raquel se le heló la sangre. Fernando yacía muerto en el suelo. Una daga bien empuñada acertaba en su mortal punzada. Alguno de aquellos vigilantes puestos por Leví, había concluido su trabajo. De un certero golpe por la espada, habían dado muerte al joven cristiano.

Quedaba así en la casa de Leví, el honor salvado, la ley intacta y los rumores acallados. Raquel quiso despertar. Pero no era un sueño aquella visión. Estaba contemplando el más crudo horror.

Entonces la amargura se apoderó de ella; como un veneno la invadió. Y en su corazón se hizo la noche. Sentada junto al brocal del pozo del aquel jardín, Raquel pasaba largas jornadas en soledad. Lágrimas de hiel acariciaban su rostro. Brotaban incesables de su alma, y vertían amargas, caudalosas hacia las aguas del pozo que también amargo quedó.

Raquel sólo deseaba llorar eternamente. Con los ojos turbios, atisbó una luz en la profundad del pozo. Era la luz de la luna reflejada. Calló su llanto y se enjugó las lágrimas. Asomada al brocal, creyó ver la imagen de Fernando. Aclaró otra vez sus ojos. Fernando la sonreía y le extendía las manos pidiendo tener las suyas. Raquel no lo dudó. Se abalanzó a fundirse en un abrazo con su amado ahogándose en el pozo y uniéndose para siempre a él.

Barco Fantasma Mary Celeste

Uno de los casos más celebres en torno a los barcos fantasmas, es el Mary Celeste, un bergantín botado en Escocia en el año 1861. Fue hallado en el año 1872 en el archipiélago de las azores sin ningún tripulante, lo curioso es que el barco estaba intacto, sin ninguna avería, y en la mesa del comedor había una taza de té, aún caliente, y la bitácora llevaba once días sin haberse renovado.

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