Trabajos extraños

Con trece años, Tod Browning, uno de los genios del cine mudo, autor deobras maestras como Freaks, trabajaba en un circo ambulante ganándosela vida como cadáver viviente. Según cuenta David J. Skall en su libro The monster show, el pequeño Tod era enterrado (después de que un supuesto doctor certificase su muerte) en un ataúd que tenía camuflado un sistema de ventilación. El chico pasaba 24 horas en aquel féretro, alimentándose con bolitas de leche malteada y dando rienda suelta a su imaginación para soportar aquella experiencia claustrofóbica. “La primera vez fue la peor”, contó el cineasta años después. “Cuando sentí la arena golpeando contra el ataúd empecé a sentir pánico. Pero horas después me invadió una profunda calma, como si realmente hubiera muerto”. Al día siguiente, otro miembro de aquella compañía de charlatanes pedía que desenterraran el ataúd y simulaba resucitar a Todcon sus poderes mágicos.

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