Un oído privilegiado

Cuando Mozart tenía 14 años, realizó un viaje a Roma con su padre. En la biblioteca del vaticano pidió la partitura del Miserese de Gregorio Allegri; pero le fue denegada ya que era exclusiva y solamente se permitía su difusión en semana santa.

Mozart acudió al día siguiente a escucharla, y tras hacerlo al regresar al hotel la reprodujo totalmente. La pieza dejo de ser desde entonces secreta.

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