Tempranillo y anécdota de la hacienda

Se cuenta que en cierta ocasión, el célebre bandolero cordobés “El tempranillo”, se acercó a una hacienda del pueblo malagueño de Alfarnate, y se encontró dentro a unos lugareños tomando todos, gazpacho de una olla. El bandolero les pidió permiso para poder comer con ellos y así saciar su hambre, a lo que le respondieron que no, ya que no disponían de mas cucharas de madera.

En ese momento el Tempranillo, sacó un trozo de pan duro que llevaba, y quitándole la miga, la hizo funcionar como cuchara, así ya no tuvo impedimento para poder comer junto al resto, una vez terminaron de comer, sacó el trabuco y apuntándoles les dijo: <<Pues nada señores, ya que hemos acabado con la comida, comámonos ahora la cuchara>>, comiéndose él de manera sencilla el trozo de pan, y obligando al resto a morder un trozo de madera.

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